Sinopsis
Una extraña niebla se acerca a la pequeña ciudad costera de Antonio Bay coincidiendo exactamente con el centenario del día en que el buque Elizabeth Dane se hundió misteriosamente en sus aguas junto con todos sus tripulantes. El mismo día, el lugar celebra los cien años de su fundación. Sucesos paranormales se repiten al paso de la niebla. Y al parecer, todo está relacionado con un oscuro secreto que solo conocen unos pocos.
Crítica
Este año (2020) es el 40 aniversario de La Niebla de John Carpenter, una película de culto que todo amante del terror ochentero debería conocer. Me parece una estupenda oportunidad para comentarla y acercarte a ella si no la habías visto.
En este post trataremos de repasar algunas cosas del filme para introducir al lector en él y para animar a los indecisos a verla.
Se trata de una historia de marineros. De hecho la película comienza con un viejo marino que les cuenta una historia de miedo a unos niños junto a una hoguera, alrededor de medianoche. Les habla de una noche similar cien años atrás, en la que hubo una hoguera parecida a la suya y de un gran velero que trataba de arribar a tierra cuando se vió rodeado por una extraña niebla. La tripulación puso proa a la luz de la hoguera pensando que señalaría el puerto; pero en lugar de eso fue a estrellarse contra las rocas y se hundió en las heladas aguas, cerca de Spivey Point. Todos sus ocupantes perecieron ahogados. Después la niebla se retiró mar adentro para jamás volver, aunque algunos creen que el día en que la niebla vuelva a Antonio Bay, los hombres que yacen en el fondo se alzarán y buscarán la hoguera que les llevó a su horrible fin. Esta es la trágica historia del Elizabeth Dane. El marinero utiliza una voz profunda y establece una atmósfera tétrica que los niños completan con sus expresiones de asombro y de miedo.
Esa preciosa presentación se conjuga con una locutora de radio que introduce la idea de que la hora entre las doce y la una de la noche es la hora embrujada. Poco después el Padre Malone en su iglesia añadirá que esa hora pertenece a los muertos. Esta locutora va a ser el hilo conductor de toda la cinta y en determinados momentos personalizará la ambientación y la tensión, casi tanto como las idas y venidas de la propia niebla fluorescente. A veces la banda sonora serán las canciones que ella pone en la radio y que todo el pueblo escucha desde bares, casas, camionetas y barcos. De esta forma, la historia se relaciona con esos relatos en que los pensamientos del protagonista se entretejen con la música que está escuchando. Me parece una idea fantástica. Esta locutora será la que nos lleve de la mano por los hechos misteriosos y guíe a los protagonistas principales, por teléfono o en las ondas. De hecho, díría que ella también es protagonista, y participará de la acción a su manera sin abandonar apenas el faro desde el que emite sus programas. En alguna ocasión esta insistencia en su confinamiento parecerá extraña en exceso, pero así se nos dibuja este personaje.
Esta es también una historia de fantasmas. Más de uno avistará con terror el Elizabeth Dane en la niebla y cuando esta llegue a tierra arrastrará consigo a una tripulación fantasmal que irá sembrando la muerte a su paso. Estos fantasmas tienen la habilidad de alterar todo mecanismo que sea tocado por la niebla. De esta manera averían motores y destruyen instrumentos. A veces con el fin de asustar y otras con intenciones asesinas. Debido al bajo presupuesto (poco más de un millón de dólares) no debemos esperar graficos computerizados ni efectos especiales avanzados. Con todo, Carpenter consigue manejar la niebla como quiere. Un poco de humo y luces le bastan para crear tensión al instante. Los fantasmas se aparecen sólidos dentro de la niebla. No son etéreos como los del remake de 2005. Se solventa el asunto con apariciones cortas y con poca visión del detalle. Las escasas veces que los vemos de cerca aparecen con impermeables, envueltos en algas y con gusanos en la cara. Recordemos que estamos en los ochenta y que es un filme de muy escaso presupuesto. De todas formas, estos efectos básicos no te sacan en ningún momento de la película. Las herramientas que usan estos fantasmas suelen ser sus garfios de estibador, con los que muchas veces agarran a sus víctimas y se las llevan.
Lo más importante de este tipo de películas es la trama. Algo de lo que carecen muchas obras de hoy. La trama de esta es bastante sencilla, pero solvente y llena de detalles que hacen que no te aburras en ningún momento. En esta época era frecuente introducir bastantes escenas de anticipación. Es decir, escenas que introdujesen tensión y misterio, y que permitiesen al espectador ver un atisbo de lo que está por llegar. Aquí tenemos una introducción al misterio perfecta y un primer encuentro con la niebla en la que suceden muchos fenómenos extraños, así como las primeras muertes por causa de la niebla. A saber, la tripulación del Seagrass que había salido al mar a beber y a pasar el rato. Después se nos presentan escenas destinadas a ampliar el misterio: como la aparición en la costa de un madero perteneciente al Elizabeth Dane; la búsqueda y el hallazgo del Seagrass con su tripulación perdida o asesinada; la preparación de las celebraciones y la próxima inauguración de una escultura en honor de los padres fundadores; el descubrimiento del diario del abuelo del actual Padre Malone, sacerdote del pueblo; etc. Con estas pocas cosas se agudiza nuestro interés y espectación por lo que pueda llegar después. Para mi toda esta parte es tan interesante como el propio clímax. A estas alturas se nos ha contado mucho y sabemos lo que va a suceder cuando más tarde la niebla envuelva Antonio Bay.
Otra de las maravillas de esta obra es la música. Toda ella compuesta e interpretada por el propio John Carpenter, proporciona la atmósfera perfecta para cada momento. La mayor parte de ella es acompañamiento de piano y música electrónica. Es sencilla pero cumple muy bien su cometido. A juzgar por el propio Carpenter, esta es una de sus mejores bandas sonoras.
El ritmo se mantiene bien, aunque irá variando algo a lo largo del metraje. Algunos pasajes pudieran parecer lentos al público actual. En realidad no lo son. Lo que sucede es que nos hemos acostumbrado a un ritmo frenético con muchísimos cortes en escenas relativamente cortas. A veces tenemos que contentarnos con ver como una pobre trama se arrastra a trompicones en medio de la ausencia de contenido y de muchos sustos sin sustancia. Esta película es lo contrario de eso. Algunos necesitan aprender de nuevo a ver cine. Clásicos como este pueden ayudar.
Quizá el mayor problema a mi juicio es que, sorprendentemente, se nos cuente el secreto del barco naufragado tan pronto -más o menos a la mitad-, lo que hace que se pierda buena parte del misterio. Y creo que el misterio es muy importante para mantener el interés del espectador. Es cierto que aún quedan otros misterios por desentrañar, pero este es el meollo de esta historia. Pienso que se debería haber reservado para más tarde. A pesar de esto, al menos yo, no tuve sensación de aburrirme o de que estuvieran mareando la perdiz -como pasa ahora demasiado a menudo- en ningún momento. Se mezclan pinceladas del secreto entre escenas de lo que está pasando en otro lugar en ese mismo momento y se aumenta el interés en un impasse de la acción en el que la espera que ocupa a los protagonistas podría suponer una decaída importante del ritmo. Puesto así, colocar paso a paso el desvelamiento del secreto en esa parte es una genialidad y una muestra más del desparpajo que siempre ha tenido este director. Sabe muy bien como suscitar angustia en los momentos adecuados y el tiempo justo en que se debe mantener la tensión. Es increíble.
En definitiva este filme es una muestra del terror atmosférico, de marinos y de fantasmas; muy entretenida. Si puedes encontrar un rato para estar tranquilo, poner el móvil en no molestar y prestar atención durante una hora y media; te aseguro que no te vas a arrepentir. Es más, esta es de esas películas que se pueden ver dos y tres veces sin problema y en cada visionado descubrirás cosas nuevas. Una recomendación. No pierdas ojo, y olvídate de mirar el móvil a cada rato. En esta obra hay elipsis temporales a veces y sobre todo hay una que si te la pierdes te vas a despistar. Hay un momento, cuando el protagonista llama por teléfono desde el bar a la locutora para preguntarle por la niebla, en el que ella le empieza a contar cosas y de repente se corta para que entiendas que le ha contado todo lo que sabe. Si te pierdes esa elipsis en concreto, te resultará incomprensible por qué -a partir de ese momento- sus mensajes en la radio son tensos y está asustada y diciéndole a todo el mundo que se aleje de la niebla. Lo cuento porque a mi me ha pasado eso y tuve que "rebobinar".
Conclusión
Ya puestos, estaría bien repasar otras películas de Carpenter. Sin duda, más de una lo merece. A Carpenter se le conoce por exprimir pequeños presupuestos y obtener buenos resultados tanto en taquilla como en calidad. Esta misma cinta costó un millón y ganó veintiuno solo en Estados Unidos. Sin embargo nunca tuvo demasiada suerte con obras de mayor presupuesto, lo que para él supuso una decepción. De todas formas, tiene muchos clásicos que todo cinéfilo debería conocer. La noche de Halloween, La niebla, Rescate en Nueva York, La cosa, Christine, Starman, Golpe en la pequeña China, Están vivos, El pueblo de los malditos, Vampiros son algunos de sus títulos imprescindibles.
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